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Crónicas del Arte Sonoro

Colección · Cronología · Arte sonoro

Crónicas del
Arte Sonoro

Un recorrido por la historia de los reproductores sonoros, como base primitiva del arte sonoro: de la caja de música a la radio, contado a través de una colección reunida durante décadas y de las piezas que la componen.

Domingo Fragiel Tremps y Carlos Javier Ramos Darias
Colección privada de reproductores sonoros · Tenerife

Fonógrafo Edison Home con caja de roble y gran trompeta negra decorada con rosas blancas pintadas a mano
6familias de reproductores, de la caja de música a la radio
XVIII–XXsiglos representados en la colección
2actos culturales realizados, en Tenerife y en València (en el laboratorio Sono·Lab de Las Naves)
4informes institucionales que avalan el proyecto

¿Qué es el Arte Sonoro?

Existe un momento casi arqueológico cuando se abre la tapa de una caja de música polvorienta y un mecanismo oxidado cobra vida: una melodía emerge del pasado, cada nota metálica resuena como un eco de otro tiempo. Ahí, sin nombrarlo, empieza el arte sonoro.

La música se apoya en el instrumento y en el intérprete; el arte sonoro se apoya en la tecnología. Es la consecuencia de la relación entre arte, ciencia y técnica —algo que, en la música tradicional, no ocurre del mismo modo—, y por eso su historia se confunde con la historia de los inventos que hicieron posible capturar, reproducir o transformar el sonido.

Esa historia no empieza en el siglo XX. En 1550, en los jardines de la Villa d'Este de Tívoli, el agua activaba órganos hidráulicos que cambiaban de música según el recorrido del visitante: una instalación sonora site-specific tres siglos antes de que existiera el término. Ctesibio, en la Escuela de Alejandría, había hecho algo parecido con potencia hidráulica siglos antes; los hermanos Banū Mūsā y, después, Al-Yazarí, describieron en el mundo árabe medieval barcos y fuentes con músicos autómatas programables.

El jesuita Athanasius Kircher publicó en 1650 su Musurgia Universalis, un catálogo de los sonidos del mundo natural que proponía además máquinas para componer automáticamente. Su Arca Musarithmica permitía a cualquiera, sin formación musical, generar melodías mediante tablas combinatorias: el primer algoritmo compositivo. En 1737, el flautista automático de Jacques de Vaucanson no imitaba el sonido de una flauta por un truco mecánico: soplaba aire de verdad, movía los labios, articulaba los dedos.

En esa misma búsqueda de imitar la vida hay que situar las cajas de música de pájaros y las serinettes, pequeños órganos que desde el siglo XVII se usaban para enseñar melodías a los canarios: máquinas que le enseñaban a cantar a otro ser vivo. Y, en un registro más inquietante, el Tigre de Tipu, el célebre autómata del siglo XVIII que esconde un órgano bajo los rugidos de un tigre devorando a un soldado: probablemente lo más cercano al arte sonoro en su vertiente de reproducir la naturaleza —y su violencia— mediante un aparato.

La caja de música ya existía, con campanillas, cuando el ginebrino Antoine Favre la miniaturizó en 1796: la integró en un reloj, sustituyendo las campanillas por un cilindro de púas sobre un peine de láminas de acero. Los organilleros ambulantes del siglo XIX —con sus repertorios de ópera, danza y canción popular— fueron los primeros curadores de experiencias sonoras urbanas, casi los primeros DJs de la historia; aunque no todos buscaban deleitar, y muchas ciudades acabaron prohibiendo su actividad, hartas de organilleros que tocaban deliberadamente mal para que los vecinos les pagaran por marcharse. El piano automático, ya en el siglo XX, se convertiría en laboratorio de composición: Conlon Nancarrow, exiliado en México, escribió estudios para piano automático con estructuras rítmicas que ningún intérprete humano podría tocar.

«El 19 de febrero de 1878 Thomas Edison patentaba la primera máquina capaz de registrar y reproducir la voz humana. Tenía 29 años.»

En 1877 Edison recitó Mary had a little lamb frente a un cilindro de papel de estaño y lo escuchó reproducido: el tiempo, por primera vez, podía detenerse y guardarse. El fonógrafo abrió una obsesión por capturar cualquier sonido —risas, cantos de pájaros, el bullicio de un puerto— que anticipó en décadas al arte sonoro documental. En 1913 Luigi Russolo proclamó en su manifiesto futurista que había que «conquistar la infinita variedad de sonidos-ruido»; en 1952 John Cage compuso 4'33", formalizando una idea que llevaba un siglo gestándose: que el arte sonoro no reside en los aparatos, sino en la capacidad de escuchar con oídos nuevos.

Bloque de piedra con inscripción griega: «Hydraulis Ktesibiou»
Inscripción griega «Hydraulis Ktesibiou»: el órgano hidráulico de Ctesibio, en la Escuela de Alejandría.
Grabado de un carillón automático con cilindro de púas, campanas y mecanismo de relojería
Carillón automático de cilindro de púas. Athanasius Kircher, Musurgia Universalis, tomo II (Roma, 1650).
El Tigre de Tipu: autómata de madera pintada de un tigre sobre un soldado europeo, con el teclado del órgano a la vista en el costado
El Tigre de Tipu (Mysore, h. 1793): un órgano oculto en el cuerpo del tigre hace rugir a la fiera y gemir al soldado. Victoria and Albert Museum, Londres.

El arte de los ruidos · Luigi Russolo, 1913

Russolo construyó los intonarumori, instrumentos capaces de producir familias enteras de ruido. Activa varias a la vez, como en una orquesta de ruidos futurista.

Síntesis generativa propia sobre las categorías de ruido de Russolo, no una grabación de época: los intonarumori originales no sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, y lo que hoy existe son reconstrucciones del siglo XXI.
Hasta 1925Era acústica o mecánica
1925–1945Era eléctrica
1945–1975Era magnética
1975–hoyEra digital

La colección se centra en las dos primeras eras: de la caja de música al amanecer de la radio.

Cronología del Arte Sonoro

Seis familias de reproductores, ordenadas por el momento histórico al que pertenecen, cada una con sus propias piezas, su propia técnica y su propio lugar en la evolución del sonido reproducido.

Desarrollo cronológico de instrumentos automáticos musicales
  1. Carillonesantes de 1400–hoy
  2. Órganos automáticos1500–1950
  3. Cajas de música de cilindro1800–1920
  4. Organillos callejeros1800–1930
  5. Fonógrafo1877–1930
  6. Caja de música de disco1885–1920
  7. Gramófono1887–1960
  8. Piano player (push-up)1880–1910
  9. Pianola (player piano)1895–1935
  10. Radio1920–hoy
  11. Grabación digital1975–hoy

Las barras representan el periodo principal de desarrollo, popularidad y uso de cada instrumento; las filas están ordenadas según su primera aparición significativa. Cada fila enlaza con su sección.

01 · De la Antigüedad al s. XX

Órganos automáticos

Desde el s. III a. C.

El órgano automático es, de hecho, el instrumento sonoro mecanizado más antiguo que existe: mucho antes que la caja de música. Ctesibio ya construía órganos hidráulicos en la Escuela de Alejandría en el siglo III a. C.; en el mundo árabe medieval, los hermanos Banū Mūsā y, más tarde, Al-Yazarí, describieron autómatas musicales programables. En los jardines barrocos europeos del siglo XVII, órganos hidráulicos ocultos entre grutas y fuentes sorprendían a los visitantes con música que cambiaba según su recorrido.

El «organillo» que llegó a las calles del siglo XIX y a esta colección —el piano codificado ambulante— es una rama mucho más tardía de esa misma familia. Conviene aclarar que el organillo callejero español no es un órgano, sino un piano: su sonido no nace del aire, sino de la percusión de cuerdas —en el Faventia, treinta y dos órdenes de cuerdas dobles, además de caja china y triángulo— que golpean unas palancas accionadas por un cilindro de púas. Inicia su producción a gran escala en el siglo XIX y alcanza popularidad en plazas y calles de toda Europa; en España se mantuvo en uso hasta el último tercio del siglo XX. Su codificación artesanal —la Tonotecnia— ya había sido descrita por el padre Engramelle en el siglo XVII. Los organilleros no eran solo músicos callejeros: con repertorios que mezclaban ópera, danza y canción popular, fueron los primeros curadores de bandas sonoras urbanas, casi los primeros DJs de la historia.

No todos buscaban deleitar. Muchos ayuntamientos europeos llegaron a prohibir su actividad, hartos de las quejas vecinales contra organilleros que tocaban composiciones deliberadamente chirriantes y desafinadas —un sonido tan extenuante e insistente que los vecinos acababan pagando solo para que se marcharan del lugar.

Paul Ehrlich patentó el Aristón en Leipzig en 1877: se vendieron cerca de medio millón de aparatos y se perforaron más de seis mil melodías distintas en sus discos de cartón. En Estados Unidos, la Autophone Company de Ítaca (Nueva York) fabricó desde 1887 el Gem Roller Organ, capaz de competir en precio con las cajas de música suizas y francesas.

Orguinette de carretes: caja de madera con marquetería y una tira de papel perforado que se enrolla entre dos carretes, con manivela
Orguinette Style E (de carretes). Mechanical Orguinette Co., Nueva York, c. 1880–1891. La música se codifica en una tira de papel perforado que pasa de un carrete a otro.
Herophon: caja de madera negra torneada con placa dorada y un disco pintado en la tapa
Herophon de 24 notas. Euphonika Musikwerke, Leipzig, c. 1890.
Reconstrucción de un órgano hidráulico: tubos de madera sobre un depósito de metal y dos cilindros de cristal con agua
Reconstrucción moderna de un órgano hidráulico (hydraulis), el tipo de instrumento que se atribuye a Ctesibio.
The Gem Roller Organ: caja de madera oscura con manivela, teclado de lengüetas y un cilindro de púas, junto a tres cilindros sueltos
The Gem Roller Organ. Autophone Company, Ítaca (Nueva York), c. 1900.

02 · Era acústica-mecánica

Cajas de música

Desde 1796

Evolucionan de los carillons à musique del siglo XVIII y de los mecanismos que los relojeros suizos fabricaban desde el siglo XVI, entonces dotados de campanillas. En 1796 el ginebrino Antoine Favre no inventó la caja de música: la miniaturizó, integrándola en un reloj y sustituyendo las campanillas por un cilindro de púas sobre un peine de láminas de acero, capaz de cubrir hasta seis octavas. La fabricación era artesanal: un operario hábil —a menudo una mujer, en el siglo XIX— podía marcar unas 700 púas por hora sobre un cilindro de latón relleno de resina.

En 1889 Paul Lochmann sustituyó el cilindro por un disco de metal codificado con pestañas, lo que permitió la producción en serie: nacen así Symphonion, Polyphon, Kalliope o Ariosa, con discos de entre 5 y 80 cm que sonaban con solo introducir una moneda en cafés y tabernas.

Un caso aparte son las cajas de pájaro cantor: bajo la tapa, un pequeño pájaro de plumas reales se yergue, gira, bate las alas y trina gracias a un fuelle y un silbato de émbolo que imita el canto real. Más allá de la proeza mecánica, son una temprana forma de arte sonoro: no reproducen una melodía, sino que recrean un sonido de la naturaleza para trasladar a quien escucha al hábitat del ave, un instante de jardín encerrado en una cajita de plata.

Caja de música de pájaro cantor: cofre de plata cincelada con un pájaro de plumas de colores emergiendo de la tapa
Caja de pájaro cantor en plata cincelada: al abrir la tapa, el ave se yergue y trina imitando el canto real.
Symphonion de sobremesa en caja de madera con disco metálico y manivela
Symphonion «Lipsia» de moneda, hacia 1900.

03 · Transición mecánica

Piano automático

Desde finales del s. XIX

Lo que nació como un instrumento de entretenimiento burgués acabó siendo el laboratorio de experimentación compositiva más radical del siglo XX. Entre 1900 y 1930, millones de hogares tuvieron un piano automático, convirtiendo a personas sin formación musical en curadoras de sus propias experiencias sonoras: los catálogos de rollos incluían desde arreglos de ópera hasta «poemas tonales» abstractos, como «The Storm at Sea» o «Dawn in the Forest» de la editora Aeolian, auténticos paisajes sonoros narrativos que anticipaban la música concreta por décadas.

Pero su aportación más radical llegó de la mano de los compositores que escribieron directamente para él. Conlon Nancarrow, exiliado en México, compuso desde los años cuarenta una serie de estudios para piano automático con proporciones rítmicas irracionales y aceleraciones logarítmicas: partituras deliberadamente imposibles de ejecutar por manos humanas, que solo el mecanismo del rollo perforado podía interpretar con precisión matemática. Es, probablemente, el primer compositor de la historia que escribió pensando exclusivamente en una máquina como intérprete.

Piano automático Estonola con el rollo de papel a la vista sobre la barra lectora y los pedales del fuelle abajo
Piano automático Estonola, Londres, hacia 1900: arriba, el rollo de papel montado sobre la barra lectora; abajo, los pedales con los que se accionaba el fuelle. Fotografía del autor.

04 · Era acústica-mecánica

Fonógrafos

Desde 1877

Con el fonógrafo aparece una variante radicalmente nueva dentro de los instrumentos mecánicos: los que registran y reproducen el sonido, en lugar de generarlo con cuerdas o láminas vibrantes. El camino hasta él pasa por el fonoautógrafo de Léon Scott (1857), el paleófono de Charles Cros (descrito en 1877) y el teléfono de Graham Bell (1876), cuya membrana vibrante Edison reutilizaría para registrar la voz.

Trabajando en el telégrafo automático, Edison observó que la vibración de la palanca del papel producía una nota audible al moverse a gran velocidad. En 1877 grabó su propia voz recitando «Mary had a little lamb» sobre una lámina de estaño enrollada en un cilindro metálico y la escuchó reproducida. «Nunca en mi vida quedé tan asombrado como entonces», admitió después. La primera patente del fonógrafo es del 19 de febrero de 1878; Edison no tenía aún 30 años.

Fonógrafo Edison Home con caja de roble y una gran trompeta negra decorada con rosas blancas pintadas a mano
Estados Unidos, 1899. Caja de roble macizo, trompeta original de metal decorada a mano, mecanismo revisado y funcional.
Fonógrafo Edison Standard de cilindro con gran bocina negra acampanada tipo Cygnet sobre caja de madera
Edison Standard Phonograph con bocina Cygnet (cisne joven, en inglés), c. 1910–1913. West Orange, Nueva Jersey. Colección del autor.

05 · Era acústica-mecánica

Gramófonos

Desde 1888

Mientras Edison perfeccionaba el cilindro, el alemán Emile Berliner —afincado en Washington— patentó en 1888 una máquina parlante que grababa sobre un disco plano en lugar de un cilindro. La ventaja fue decisiva: de una sola matriz podían prensarse miles de copias, mientras que el fonógrafo necesitaba repetir la interpretación 25 veces para producir apenas 500 cilindros.

Berliner se asoció con el ingeniero Eldridge Johnson para fundar la Victor Talking Machine Company; el 16 de julio de 1900 registró el logotipo que haría historia: un perro escuchando un gramófono, «His Master's Voice». En 1929 la compañía pasaría a llamarse RCA Victor.

Gramófono Berliner con trompeta metálica y plato verde, junto a la figura del perro Nipper escuchando
Gramófono Berliner, New Style. Francia, 1902–1905. Primer modelo de la marca capaz de reproducir tanto discos Berliner como discos normales de 10 pulgadas. Caja de roble macizo.
Gramófono Concert de pie: mueble de madera con trompeta acampanada roja y blanca y ranura para moneda
Gramófono Concert, de moneda.

06 · Era eléctrica

Radio

Desde 1904

La pila voltaica de Alessandro Volta hizo posible, a principios del XIX, los primeros telégrafos. En 1875 Graham Bell logró que los sonidos viajaran por un cable; Marconi, después, consiguió propagar señales sonoras hasta 20 km. Ya en el siglo XX, Fleming y Fessenden permitieron transmitir la voz humana, el verdadero punto de partida de la radio tal y como la conocemos.

En España, Radio Ibérica emitió por primera vez entre 1923 y 1924; Radio Barcelona se inauguró oficialmente el 14 de noviembre de 1924, con la voz de la locutora María Sabater. En 1904 Lee De Forest desarrolló la válvula termoiónica, que permitió amplificar señales débiles y equipar gramófonos con amplificador valvular; el transistor, inventado en 1947 en los Laboratorios Bell, sustituiría décadas después a la válvula en una revolución tecnológica que alcanza casi todos los aspectos del registro sonoro.

Radio Philips, pieza de la colección

Trayectoria

Dos exposiciones realizadas, cobertura en prensa y radio, y el respaldo de cuatro informes institucionales avalan la colección y recomiendan su exhibición pública.

Exposiciones

Antigüedades sonoras

Museo Municipal de Bellas Artes, Santa Cruz de Tenerife · 27 de noviembre de 2020 – 17 de enero de 2021 · Comisariada por Domingo Fragiel Tremps y Carlos Javier Ramos Darias

Aparatos reproductores de sonido de los siglos XIX y principios del XX, junto a piezas relacionadas con su fabricación, en el marco de la primera y la segunda revolución industrial. La inauguración, presentada por la concejala de Cultura, puso en marcha un gramófono de monedas fabricado en París hacia 1910, que hizo sonar un tango bailado por una pareja del colectivo Tango Siglo XXI.

Cartel de la exposición Antigüedades sonoras, Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife

Nota del Ayuntamiento

Sono-Art

Las Naves, València · 15 de junio – 28 de agosto de 2023 · Ajuntament de València, Missions València 2030

Recorrido por la historia de los soportes sonoros en cuatro etapas —mecánica, eléctrica, magnética y digital—, con la era mecánica construida sobre esta colección: visitas guiadas gratuitas todos los miércoles y una instalación interactiva que anticipaba el futuro del sonido. Registró la mayor afluencia de público y la mayor repercusión mediática de aquel espacio.

Cartel de la exposición Sono-Art en Las Naves, València

Reportaje en Culturplaza · Cartel de la sala

Entrevistas y medios

  • RadioEntrevista en Cadena SER, con motivo de la exposición Sono-Art en Las Naves, València. Escuchar la entrevista
  • PrensaEuropa Press, 20minutos, Levante-EMV, Valencia News y elperiodic recogieron la cobertura de Sono-Art.
  • PrensaCulturplaza / Valencia Plaza: reportaje sobre el recorrido por la historia de los soportes sonoros.
  • InstitucionalAyuntamiento de Santa Cruz de Tenerife: nota de prensa sobre Antigüedades sonoras en el Museo de Bellas Artes.

Avales

Cuatro informes independientes, emitidos desde la academia, la etnomusicología, la innovación social y el arte sonoro contemporáneo, respaldan el proyecto.

«Apoyo firmemente esta iniciativa y recomiendo su realización y apoyo institucional.»

Francisco López, compositor y artista sonoro. Comisario de Audiosphere en el Museo Reina Sofía (2020–2021) y fundador de la colección Super-Sonic de música experimental y audioarte.

«No existe nada similar en Canarias, por lo que se convertiría en un referente único en las Islas.»

Rosario Álvarez Martínez, catedrática de Historia de la Música de la Universidad de La Laguna y presidenta de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel.

«Esta colección merecería un espacio propio para ser admirada por los cada vez más numerosos interesados en la historia del sonido.»

Joaquín Díaz, presidente titular honorífico de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid y presidente de la Fundación Joaquín Díaz.

«Esta colección se merece un espacio propio para que la ciudadanía pueda disfrutar y aprender de estas piezas.»

Gilles Martin, responsable del laboratorio Sono·Lab de Las Naves, centro de innovación social del Ayuntamiento de València.

Trabajos futuros

Estamos realizando un libro sobre Crónicas sonoras.

Nuestro recorrido por el arte sonoro, por la restauración de los aparatos y por el estudio de su historia, junto con las ganas de compartir lo que hemos ido aprendiendo, nos ha empujado a elaborar este libro. Está escrito en castellano y nace con una idea sencilla: compartir ese conocimiento con quien quiera acercarse a la historia del sonido.

Recomendaciones y enlaces de interés

  • Enlacecronicasonoras.com — la colección completa, restauración y el libro en preparación.
  • EnlaceAudiomáquinas — arte sonoro.
  • EnlacePedroFono — reparación y venta de gramófonos, fonógrafos y organillos.
  • Enlacefranciscolopez.net — web oficial de Francisco López, compositor y artista sonoro.
  • EnlaceSono·lab — laboratorio sonoro del Ayuntamiento de València, en Las Naves.
  • NoticiaReal Academia de Bellas Artes de San Fernando — Joaquín Díaz, nombrado Académico Honorario por la Sección de Música.
  • NoticiaUniversidad de La Laguna — acto de homenaje a Rosario Álvarez Martínez, organizado con la Real Academia Canaria de Bellas Artes (27 de abril de 2026, Paraninfo).

Los informes completos están a disposición de cualquier entidad que los solicite.

Quiénes somos

Dos coleccionistas que coincidieron en la misma afición y acabaron reuniendo una de las colecciones de reproductores sonoros más completas de España.

Domingo Fragiel Tremps

Coleccionista de reproductores sonoros. Comisario, junto a Carlos Javier Ramos Darias, de Antigüedades sonoras en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y de Sono-Art en Las Naves, València.

Carlos Javier Ramos Darias

Coleccionista y restaurador de reproductores sonoros. Investiga y documenta la historia técnica de cada pieza de la colección.

El sonido tiene historia. Esta es la crónica de esa historia.

Para consultas de investigadores, medios, centros culturales u otros coleccionistas.

Escríbenos

cronicasdelartesonoro@gmail.com